Redaccion200804’s Weblog

Julio 1, 2008

Adjetivos Ordinales

Archivado en: Dudas más frecuentes — redaccion200804 @ 10:08 pm
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Por un lado, existen los adjetivos ORDINALES, que indican orden o sucesión:

Vivo en el piso sexto

Como adjetivos que son, pueden sustantivarse («vivo en el sexto»), y como modificadores del sustantivo que son, comparten las mismas funciones que los adjetivos, con su variación de género («vivo en la sexta casa») o su variabilidad en la colocación: antes o después del sustantivo («el piso sexto»/«el sexto piso»).

Los ordinales son los siguientes:

1º: primero (o primer)

2º: segundo

3º: tercero (o tercer)

4º: cuarto

5º: quinto

6º: sexto

7º: séptimo

8º: octavo

9º: noveno (o nono)

10º: décimo

11º: undécimo

12º: duodécimo

13º: decimotercero (o decimotercio)

14º: decimocuarto

15º: decimoquinto

16º: decimosexto

17º: decimoséptimo

18º: decimoctavo

19º: decimonoveno (decimonono)

20º: vigésimo

21º: vigésimo primero (o vigesimoprimero)

22º: vigésimo segundo (o vigesimosegundo)…

30º: trigésimo

40º: cuadragésimo

50º: quincuagésimo

60º: sexagésimo

70º: septuagésimo

80º: octogésimo

90º: nonagésimo

100º: centésimo

101º: centésimo primero

110º: centésimo décimo

200º: ducentésimo

300º: tricentésimo

400º: cuadringentésimo

500º: quingentésimo

600º: sexcentésimo

700º: septingentésimo

800º: octingentésimo

900º: noningentésimo

1000º: milésimo

Es un error muy frecuente el uso de *decimoprimero y *decimosegundo, por analogía con el resto de las formas; sin embargo, las formas correctas son undécimo y duodécimo, respectivamente.

Por otro lado, dentro de los numerales, también existe una subclase: los PARTITIVOS, que se forman con el sufijo -avo unido a un numeral cardinal:

Onceavo (o onzavo)
Doceavo (o dozavo)
Treceavo…

Su función es indicar las partes iguales en que se divide la unidad, de las cuales se nombra una:

La onceava parte…
Un doceavo
La dieciochava parte…

Es muy corriente el uso de partitivos para indicar orden o sucesión: doceavo por duodécimo, treceavo por décimo tercero, etc… Sin embargo,

La doceava parte de un pastel

Nada tiene que ver con

El duodécimo pastel (que nunca *decimosegundo)

Por: Licda. Ligia de Pineda

Dudas más frecuentes, No. 9.

Falsas sinonimias

Archivado en: Dudas más frecuentes — redaccion200804 @ 10:06 pm
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Muchas veces nos sucede que, cuando redactamos, la obsesión por no repetir nos lleva a una situación más grave que la de cambiar una palabra por otra que no es precisa, y es cambiarla por otra que no tiene nada que ver. Se trata de los falsos sinónimos, palabras que algunos o muchos creen que significan lo mismo y pueden resultar, en el peor de los casos, antónimos, es decir, voces que expresan la idea contraria.

 

Sucede con preocupante frecuencia por ejemplo, con bimensual y bimestral. Bimestral es lo que ocurre cada dos meses, mientras que bimensual es lo que ocurre dos veces al mes. Aunque ambas tienen etimología parecida y el prefijo bi,  que significa dos veces, expresan dos conceptos tan lejanos que, si una publicación es bimensual, aparecerá veinticuatro veces al año, pero si es bimestral, sólo aparecerá seis veces en el mismo lapso.

 

Veamos qué sucede con adolecer y carecer. Adolecer es “tener un defecto” o “tener una enfermedad”, siempre tener, no carecer, que es lo contrario: no tener. Cuando alguien escribe adolece de recursos, adolece de seguridad, adolece de medios, lo que quiere decir es carece de recursos, carece de seguridad, carece de medios, y expresado con el verbo adolecer sería adolece de escasos recursos, adolece de inseguridad, adolece de falta de medios.

 

Se ha extendido de tal manera el mal uso del verbo adolecer que hay quien no admite la corrección ni consultando la definición que da el DRAE: “Tener un defecto”. Por consiguiente, las personas pueden adolecer de neumonía, de jaquecas, de locura, pero no del corazón, ni de los pulmones ni de salud. El posible cliente de un banco adolece de falta de respaldo, pocos ingresos, escaso patrimonio, no de solvencia, ni de recursos, ni de ganancias. Una oficina quizá adolezca de goteras, calor excesivo, mucho ruido, pero no de luz, silencio o buena pintura. 

 

En conclusión, para que usted acierte siempre con el uso de adolecer, tenga en cuenta que el complemento debe ser siempre un defecto.

 

Otro caso similar se da entre regular y deficiente La regularidad es una virtud. Es bueno tener un funcionamiento regular del aparato digestivo, mantener un ritmo regular en competiciones deportivas… Regular es “lo que está ajustado a la regla”. Eso hace equívoco el uso del adjetivo regular en la escala bueno, regular y malo. Podría haber confusión. Usted me dirá que nadie confunde uno con otro, si tiene presente la escala bueno, regular y malo. Sí, pero si no tiene la escala en mente, y lee: Se hizo la inspección y se encontró que la oficina está regular, el lector se preguntará: ¿Ajustada a la regla y lista para ocuparla o deficiente? Y este deficiente, fíjese usted en la paradoja, es igual que irregular.

 

La lista se haría interminable. No es lo mismo bienal (cada dos años) que bianual (dos veces al año), ni curso (exposición de conceptos) que taller (aplicación de conocimientos); ni emboscar (camuflarse en el bosque) que asaltar (atacar por sorpresa) ni morir que fallecer. Este último verbo se recomienda sólo para referirse a muerte por causas naturales en personas de avanzada edad.

 

Así, que, siempre ¡cuidado! Con los falsos sinónimos.

 

Por: Licda. Ligia de Pineda

Dudas más frecuentes, No. 8.

Haz, has y as

Archivado en: Dudas más frecuentes — redaccion200804 @ 10:03 pm
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En qué casos se usan las palabras haz, has y as, y cómo es correcto decir: veniste o viniste

 

Haz tiene varios significados que registra el Diccionario de la Real Academia Española:
Haz1
(Del lat. Fascis.) m. Porción atada de mieses, lino, hierbas, leña u otras cosas semejantes. // 2. Conjunto de rayos luminosos de un mismo origen. // 3. Geom.. Conjunto de rectas que pasan por un punto, o de planos que concurren en una misma recta. 4. Fases de cónsul romano.

Haz2.
(Del lat. Acies, fila, con h de haz1.) m. Tropa ordenada o formada en trozos o divisiones. // 2. Tropa formada en filas.
Haz3.
(Del lat. Facies, cara.) f. Cara o rostro. // 2. Fig. Cara de una tela o de otras cosas, que normalmente se caracteriza por su mayor perfección, acabado, regularidad u otras cualidades que la hacen más estimable a la vista y al tacto. // 3. Ant. Fig. Fachada de un edificio. // 4. Bot. Cara superior de la hoja, normalmente brillante y lisa, y con nervadura menos patente que en la cara inferior o envés. // 5. Der. Fianza de la haz. // de la tierra. Fig. Superficie de ella. // a dos haces. Loc. Adv. Con segunda intención. // a sobre haz. Lec. Adv. Por lo que aparece en lo exterior; según lo que se presenta por fuera y por encima. // en haz o en el haz. Loc. Adv. Ant. A vista, en presencia. // hacer haz. Albañ. Y Carp. Fr. Hablando de dos maderos o sillares, estar sus parámentos en un mismo plano. // ser uno de dos haces. Fr. Fig. Decir una cosa y sentir otra.
Haz
es también el imperativo del verbo hacer en la segunda persona del singular: Ej. “Haz tu tarea a tiempo”.

La palabra has es la segunda del presente de indicativo del verbo haber: Ej. “Tú has estado muy ocupada últimamente”.

 

La palabra as  1. Carta que en la numeración de cada palo de la baraja de naipes lleva el número uno. //  2.  Punto único señalado en una de las seis caras del dado. // 3.  Persona que sobresale de manera notable en un ejercicio o profesión. Los ases de la aviación. // 4.  Primitiva moneda romana, fundida en bronce y de peso variable hasta que se le fijó el de una libra. Después se acuñó y se le minoró el peso, pero conservando su valor de doce onzas..

 

Respecto a viniste y veniste…
Viniste
es la segunda persona del singular del pretérito del verbo venir; veniste, para expresar un pasado, es forma y uso incorrectos. Venimos es la primera persona del plural del verbo venir en el presente del indicativo, mientras que vinimos es la forma del mismo verbo pero en el pretérito; ejemplos: Hoy venimos a saludarte”, “Ayer vinimos a verte pero estabas ausente”. 

Hoy les hablaré sobre ese escurridizo verbo haber. Lamentablemente en los últimos días hemos oído no una sino muchas veces utilizar el verbo haber en forma incorrecta… Conviene que no olvidemos que cuando el verbo haber es auxiliar concuerda con el sujeto. Y es auxiliar el verbo haber cuando se une a una forma no personal de otro verbo para constituir las formas compuestas de la conjugación. Por ejemplo: has dormido, he trabajado, habríamos comprado, te hubieses sacrificado, etcétera. Si el sujeto está en singular, el verbo va también en singular. Y si el sujeto está en plural, el verbo concuerda con esa pluralidad. Pero cuando el verbo haber no es auxiliar sólo se usa en la tercera persona del singular, sin importar el número de sujetos -el sujeto puede ser uno (singular) o pueden ser varios (plural)-. Porque esos sujetos o sustantivos que acompañan al verbo no son sus sujetos verbales sino que en realidad son su complemento directo. Esto lo vemos más claro cuando cuando el sujeto verbal no es un nombre sino un pronombre, y en este caso ni siquiera los que no conocen la dificultad de este verbo se “cuelan”, porque dicen, como decimos todos, no lo hay (pronombre singular, verbo en tercera persona del singular) y no las hay (pronombre plural, verbo en tercera persona del singular, como debe ser). Pues también se tiene que decir no lo había y no los había NUNCA no los habían, salvo que conviertan el verbo en auxiliar añadiéndole el participio de otro verbo; no los habían…encontrado, en cuyo caso el habían es correctísimo, como hemos apuntado más arriba al referirnos al verbo haber en su papel de verbo auxiliar.

 

¿En qué frases no es haber un verbo auxiliar?  Vamos a descubrirlas en seguida con unos pocos ejemplos: había muchas personas (no habían), espero que haya dos asientos disponibles (no que hayan), anoche hubo muchos estudiantes (no hubieron), hay sólo tres personas (no habemos) En este último caso, si entre las personas que hay figuramos también  nosotros, y queremos incluirnos, debemos decir somos tres personas o estamos sólo tres personas NUNCA habemos tres personas.

Pero el verbo haber tiene otras particularidades. Por ejemplo, ayer, en uno de los  diarios, leía: (…) en el accidente habrían muerto diez personas. El uso de habría (condicional) suele usarse con demasiada frecuencia para expresar dato inseguro , rumor… Es un uso incorrecto puesto que el condicional o potencial refleja siempre una acción posible, que pudo ocurrir, pero que finalmente no se realizó o tuvo lugar. Leer por lo tanto que (…) habrían muerto diez personas, significa que no murieron. Sin embargo,  al seguir leyendo la noticia, descubrí que, lamentablemente, las diez personas murieron, y el redactor no supo explicárnoslo.

Por último, el potencial o condicional debe concordar con el subjuntivo en las siguientes expresiones: si hubiera llovido, se habrían terminado los incendios (no se hubiesen); habría venido si hubiese podido (NUNCA: hubiere venido si hubiese podido); si el Presidente se hubiese  enfrentado antes con los de las PAC, habría evitado muchos conflictos (NUNCA…hubiera evitado…)

 

Por: Licda. Ligia de Pineda

Dudas más frecuentes, No. 7.

Anfibología

Archivado en: Dudas más frecuentes — redaccion200804 @ 9:59 pm
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Uno de los vicios del lenguaje que en muchas ocasiones provoca problemas y, en ocasiones hilaridad es la anfibología. Más abajo verá usted por qué. El término ANFIBOLOGÍA designa una construcción sintáctica que por su imprecisión admite varias interpretaciones.
La etimología de la palabra nos indica que proviene del latín Amphibología, ambigüedad, y éste del griego amphíbolos, ambiguo, equívoco. De lo que se concluye  que la anfibología es la falta de claridad en los enunciados, es el doble sentido de la palabra o frase, es la expresión que puede prestarse a interpretaciones distintas, es el texto que posee más de una interpretación.

En suma, con la expresión anfibología se hace referencia a un enunciado cuyo significado es confuso debido a la manera descuidada en que sus palabras están ordenadas, por lo que provoca más de una interpretación y… lamentables conclusiones.

Recordemos, como ejemplo clásico de anfibología, la contestación que el oráculo de Delfos dio a Creso, rey de Lidia, quien planeaba una guerra contra Persia. Hombre precavido, Creso consultó al oráculo acerca de lo que el destino le deparaba en caso de iniciarla pues quería tener la certeza de ganarla. La respuesta  del oráculo le alentó a emprender la guerra contra Persia con la seguridad de alzarse con la victoria.

La respuesta fue la siguiente: Si Creso emprende la guerra contra Persia, destruirá un reino poderoso”.

El pronóstico que escuchó le incitó a iniciar de inmediato la guerra.  Muy pronto fue derrotado y hecho prisionero por Ciro, monarca de los persas. Como éste le perdonó la vida, Creso después escribió al oráculo una carta en la que se quejaba amargamente, dando a entender que lo habían engañado. Los sacerdotes de Delfos respondieron que el oráculo había hecho una predicción correcta, pues al fin de la batalla se había destruido un reino, tal y como se había anunciado. Al desencadenar la guerra, Creso destruyó un poderoso reino: ¡el suyo propio!

Ya trasladando esta historia a nuestra época, muchos de nosotros, para no fallar, ya no consultamos al oráculo pero, respondemos en muchas ocasiones  igual que él, en términos confusos, ambiguos, poco claros. Respondemos en términos anfibológicos.

La ambigüedad con la que algunas veces nos expresamos se debe, entre otras cuestiones, al empleo incorrecto de los pronombres su y sus, así como al uso inadecuado de las preposiciones y del pronombre relativo que.

Veamos algunos ejemplos:

1.- En el concierto de rock encontré a Juan que estuvo animadísimo, ¿Quién estuvo animadísimo, el concierto o Juan?

2.- Los ticos le ganaron a los chapines en su cancha. ¿En la cancha de quién?

3.- Juan le dijo a María que trajera sus papeles. ¿Los papeles de él o ella?

4.- María fue al cine con Lucía y su marido. ¿El marido es de Lucía o de María?

En algunas ocasiones el doble sentido es utilizado para fines comerciales. En la propaganda  de un almacén done se venden   artículos para bebé se lee: Vendemos pañales para niños desechables.

Un negocio de enseres de natación anuncia: Albercas de plástico para niños con tapón de seguridad. Pero el que más me impresionó fue el que escuché el otro día en donde se anunciaban productos para bajar de peso:  “Hay personas que tienen razones de peso para adelgazar”, haciendo de la ambigüedad un brillante juego de palabras.

Sin embargo hay otros, la mayoría, que se dan simplemente por descuido en la sintaxis, como por ejemplo el mensaje que apareció como anuncio clasificado en un diario del país y que decía: “Se solicita trabajador inútil sin experiencia”, no lo pude comprobar, peo me imagino que, dada la confusa redacción,  nadie se presentó a solicitar el empleo por temor a ser considerado improductivo o inservible.

Lo preocupante es que, muchas veces, el receptor no logra descodificar con éxito el mensaje anfibológico. Si no, observen el siguiente encabezado periodístico que e publicó hace menos de un mes en uno de nuestros diarios: “Un campesino se voló la tapa de los sesos después de despedirse afectuosamente de su familia con un revólver”. ¿Usted lo entiende? Yo, le confieso que no. 

Oro ejemplo apareció recientemente en un diario español y decía:  “Más de 500 ataques a musulmanes de diverso calibre se han registrado en Inglaterra”. ¡Sin comentarios!

De los dos últimos ejemplos de anfibología que se transcriben a continuación, no se sabe si son producto de la negligencia del redactor o. Por el contrario, de su escrupulosa atención, para molestar a la persona receptora del mensaje: El perro  de tu hermano está enfermo” y “Vi en el mercado a tu hermana que estaba con su perro y aproveché para darle su collar”. 

Conclusión: El expresarnos correctamente es un arte que debe ser cultivado y atendido con prioridad, pues las exigencias del mundo actual así lo requieren.

Hoy día, esta necesidad se hace cada vez más evidente, pues la comunicación es la base fundamental de cualquier relación, sea ésta social, económica, política o de cualquier índole.

Los invito a todos  a que hoy, revisemos cómo nos expresamos.  Recuerden que cuando una persona sabe expresarse, se le facilita dominar y salir airosa de cualquier situación.

Por: Licda. Ligia de Pineda

Dudas más frecuentes, No. 6.

 

Junio 24, 2008

¿A través de…?

Archivado en: Dudas más frecuentes — redaccion200804 @ 3:07 pm
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Últimamente solemos leer o escuchar en los medios de comunicación la expresión a través de como sinónimo de por medio de, lo cual no es correcto, ya que a través de significa por entre, por ejemplo: vemos a través del cristal. Sin embargo, resulta incorrecto decir por ejemplo: El Gobierno lo ha desmentido a través de su portavoz,,, Lo correcto es decir: El Gobierno lo ha desmentido por intermedio de su portavoz. 

 

Otro error que aparece a menudo en los diarios es la expresión exprofesamente… Un famoso editorialista escribía el otro día que “(…) y los del Partido se retiraron exprofesamente…”  Ex profeso es una locución latina que significa de propósito, con particular intención, adrede”. Lo de exprofesamente” que escribió dicho periodista no fue sino un lío que armó con profeso y expresamente ya que dicha expresión no existe.  

 

Por: Licda. Ligia de Pineda

Dudas más frecuentes, No. 5.

LAS PALABRAS TIENEN PODER

Archivado en: Dudas más frecuentes — redaccion200804 @ 3:05 pm
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El lenguaje dirige nuestros pensamientos hacia direcciones específicas y, de alguna manera, nos ayuda a crear nuestra realidad, potencializando o limitando nuestras posibilidades. La habilidad de usar el lenguaje con precisión es esencial para una buena comunicación.

 

1. Cuidado con la palabra “NO”. La frase que contiene NO, para ser comprendida, trae a la mente lo que está junto a ella. El NO existe apenas en el lenguaje y no en la experiencia. Por ejemplo: piense en “NO”… No viene nada a la mente. Ahora, voy a pedirle, NO PIENSE EN EL COLOR ROJO… Le pedí que NO pensara en el color rojo y probablemente pensó. Procure hablar en positivo, diga lo que quiere y no lo que no quiere, por ejemplo, una persona le dice a otra,No toques mi computadora”, debería decir algo así como… A mi computadora el único que la toca soy yo”, o “Tienes prohibido tocar mi computadora”.

 

2. Cuidado con la palabra “PERO“, que niega todo lo que viene antes. Por ejemplo: “Pedro es un muchacho inteligente, esforzado, PERO…” Sustituya el PERO por Y, cuando sea oportuno.

 

3. Cuidado con la palabra “INTENTAR“, que presupone la posibilidad de falla. Por ejemplo: “Voy a intentar reunirme contigo mañana a las 8″. En otras palabras: Existe una gran posibilidad de que no vaya, pues voy a “intentar”. Evite INTENTAR, ¡Hágalo!

 

4. Cuidado con “NO PUEDO” o “NO LOGRO”, que dan idea de incapacidad personal. Use NO PODÍA o NO LOGRABA, que presupone que va a lograr, que va a poder.

 

5. Cuidado con las palabras “DEBO”, “TENGO QUE” o “NECESITO“, que presuponen que algo externo controla su vida. En lugar de ellas use QUIERO, DECIDO, VOY.

 

6. Hable de los problemas o de las descripciones negativas de usted mismo, utilizando el verbo en pasado. Esto libera el presente. Por ejemplo, “Yo tenía dificultad en hacer esto…”

 

7. Hable de los cambios deseados para el futuro utilizando el tiempo presente del verbo. Por ejemplo: en lugar de decir “Voy a lograr”, diga “Estoy logrando”.

 

8. Sustituya el “SI” por CUANDO“. Por ejemplo: en lugar de decir “Si consigo ganar dinero voy a viajar”, diga “Cuando consiga ganar dinero voy a viajar”.

 

9. Sustituya “ESPERO” por . Por ejemplo: en lugar de decir “Espero aprender eso”, diga “Sé que voy a aprender eso”. ESPERAR suscita dudas y debilita el lenguaje.

 

10. Sustituya lo “CONDICIONAL” por lo PRESENTE. Por ejemplo: En lugar de decir “Me gustaría agradecer su presencia”, diga “Agradezco su presencia”. El verbo en presente queda más fuerte y concreto…

 

Por: Licda. Ligia de Pineda

Dudas más frecuentes, No. 4.

Dónde, adónde, adonde

Archivado en: Dudas más frecuentes — redaccion200804 @ 3:03 pm
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Hoy veremos cuál es la diferencia entre dónde, adónde, a donde y adonde. Muchos de nosotros solemos dudar ante estas cuatro posibilidades, cada una de las cuales tiene una misión diferente.

 

Dónde. Se escribe así cuando recae en esa palabra la fuerza interrogativa, tanto si se acompaña de los dignos ortográficos correspondientes como si no, y siempre que implique un lugar estático: “¿Dónde estás? “No sé dónde estás”.

 

Adónde. Se escribe así cuando recae en esa palabra la fuerza interrogativa, tanto si se acompaña de los signos ortográficos correspondientes como si no, y siempre que implique una dirección: “Adónde vas?”, “No sé adónde vas”.

 

A donde. Se escribe así en las frases que implican dirección si el antecedente no está expreso. “Iré a donde tú me digas”. Esta fórmula no tiene por qué alterarse si toda la frase se construye como interrogativa: “Iré a donde tú me digas? Tal vez.”

 

Adonde. Se escribe así en las frases que implican dirección si el antecedente está expreso. “El Museo Del Prado está en Madrid, ciudad adonde iremos para las vacaciones.”

 

He aquí una clave para diferenciar entre dónde y adónde. Si nos preguntaran ¿dónde vas? podríamos responder en “barco” o en “primera clase”. Si nos preguntaran “¿adónde vas?”, podríamos contestar “a la Antigua”.

 

Y he aquí una clave para distinguir el significado de a donde y adonde. Si leemos “fui a la Antigua, a donde me dijiste” eso significa: fui a la Antigua, concretamente al lugar de la Antigua que me dijiste.

Si leemos “fui a la Antigua, adonde me dijiste”, eso significa: fui a la Antigua, es decir, a la ciudad que me dijiste.

En el primer caso, las palabras separadas a donde nos indican que no hay antecedente y, por tanto, la Antigua no puede ser el lugar que nos dijeron, se ha de entender de otro modo. En el segundo caso, la palabra adonde nos señala que sí tenemos antecedente en la frase, y sólo la Antigua puede cumplir el papel de tal.

 

Por: Licda. Ligia de Pineda

Dudas más frecuentes, No. 3.

Queísmo y dequeísmo

Archivado en: Dudas más frecuentes — redaccion200804 @ 3:01 pm
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Agregar la preposición de a verbos cuyo régimen de conjugación no la admite origina el error llamado dequeísmo: “Le dije de que no saliera de clase”, “Creímos de que ella iba a ganar el Curso” Correcciones: Le dije que no saliera de clase”, “Creímos que ella no iba a ganar el Curso.

Este error ha hecho creer a muchos que nunca se debe decir ni escribir de que, lo que ha originado una perjudicial dequefobia, pues cuando el verbo sí requiere la preposición, erróneamente la omiten: “Me di cuenta que iba a ser un buen ingeniero”, “Estoy convencida que mi respuesta es la correcta” Correcciones: “Me di cuenta de que iba a ser un buen escritor”, “Estoy convencida de que mi respuesta es la correcta”.

Para resolver la duda, basta que usted establezca si el verbo requiere la pregunta que o la pregunta de que. Si requiere la la pregunta qué, lo que sigue no va con la preposición de. Si requiere la pegunta de que, lo que sigue va obligatoriamente con de:  El Rector me dijo (que le dijo) que estaba contento. La Licenciada se quejó (de qué se quejó) de que los estudiantes no asistieran puntualmente a clases.

¿Otro consejo? Puede sustituir la estructura encabezada por que  con el pronombre eso: “Le informo de que ganó los exámenes” Le informo de eso. Lo cual confirma que la expresión es correcta, que sí se impone el uso de la expresión de que…

En cambio, en la expresión “Piensa de que el profesor no vendrá”, al sustituir la estructura, se puede comprobar fácilmente el error: Piensa de eso

 

 

Por: Licda. Ligia de Pineda

Dudas más frecuentes, No. 2.

A base de por BASADO EN, FUNDADO EN

Archivado en: Dudas más frecuentes — redaccion200804 @ 12:48 am
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Podemos usar a base de en muchas construcciones, siempre que equivalga a “a fuerza de”. Por ejemplo: a base de paciencia = a fuerza de paciencia lo consiguió. O cuando se indique que una cosa es fundamento de otra: le pusieron un tratamiento a base de penicilina. Pero debemos evitar su empleo en sustitución de basado en, fundado en. Decir que “hemos redactado un informe a base de los datos que nos proporcionó el Director” suena horrible y no es correcto. En estos casos debemos decir Un informe basado en, o fundado en los datos…

 

Y ustedes se preguntarán ¿qué sucede entonces con en base a?

 

Pues, ¡no deben usar nunca este giro prepositivo! Probable adaptación del inglés, su uso se ha extendido, sobre todo entre muchos locutores y políticos. Sin embargo, esta locución prepositiva, además de pedante e innecesaria, constituye un horrible barbarismo. Dígase: con base en, a partir de, basado en, según, de acuerdo con, basándose en, con apoyo en, etc.

 

Por: Licda. Ligia de Pineda

Dudas más frecuentes, No. 1.

 

 

 

!Tenemos blog!

Archivado en: Notas rápidas — redaccion200804 @ 12:04 am
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Estimados amigos y amigas, me tome la libertad de abrir un blog; esto con la intención de seguir en contacto con las enseñanzas que nuestra catedrática, Ligia, nos ha impartido durante estos meses. Este blog lo habilité, con nombre de usuario genérico, así que la persona que desee publicar un documento lo podrá hacer; quién desee hacerlo por favor de escribirme a mi correo para que les envíe los datos de ingreso o bien pueden enviarme el documento, que gustosamente lo subiré a nuestro blog.

Por el momento publicaré, los documentos del curso. Espero que podamos seguir compartiendo en este medio.

Muchas gracias por su atención.

 

Jorge Samayoa.

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