En español, a diferencia del inglés, el gerundio nunca hace la función de adjetivo. El gerundio español es un adverbio. Su sujeto debe ser el sujeto de la oración en que va incluido o, más raramente, su complemento directo. En todo caso la referencia al sujeto u objeto directo de la oración debe hacerse como expresión de una circunstancia de la acción del predicado de la oración. Son usos correctos del gerundio:
- «Clavó la grapa golpeando con el martillo»
- «Lo sorprendieron robando»
No se debe decir «Hay un puente uniendo las dos orillas», sino «Hay un puente que une las dos orillas».
Condición indispensable para el correcto uso del gerundio es que su acción sea simultánea respecto a la del verbo de la oración que lo incluye. Con demasiada frecuencia se usan gerundios cuya acción es posterior a la de dicho verbo. Ese uso no solo es incorrecto, sino además bastante feo:
No se debe decir «Viajó a Italia, instalando su residencia en Milan», sino «Viajó a Italia e instaló su residencia en Milán».
Otro uso incorrecto del gerundio que se ve a menudo es el siguiente:
Por ejemplo, si hay que traducir del inglés un título de un libro como Seeking for Job, la traducción adecuada no es «Buscando un trabajo», sino «Buscar un trabajo» (se supone que el libro enseña a buscar un trabajo y no es, por ejemplo, un relato sobre alguien que todavía está buscando trabajo).
Un último consejo: si tiene dudas respecto a la corrección de un gerundio, simplemente no lo use. El idioma tiene recursos numerosos y mejores desde el punto de vista estilístico que el gerundio, especialmente si éste está mal usado.
Por: Licda. Ligia de Pineda
Dudas más frecuentes, No. 15.